
Por ello es que la leyenda y la realidad se mezclan en la historia de estas plantas que hemos elegido como particulares mitos. ¿Hasta qué punto el relato popular es puramente leyenda y cuánto de realidad contiene entre sus párrafos?
Hay quienes desestiman tanto mito pero otros, creyentes o supersticiosos, abandonan a su suerte a estos vegetales. Después de todo quién quiere tener en su jardín a una planta maldecida, por ejemplo, por el mismo Mesías.
La Biblia relata un encuentro entre Jesús y una higuera. En Marcos 11:12-14, 20-21 se puede leer: “Al día siguiente, cuando salieron de Betania, tuvo hambre. Y viendo de lejos una higuera que tenía hojas, fue a ver si tal vez hallaba en ella algo; pero cuando llegó a ella, nada halló sino hojas, pues no era tiempo de higos... 19-21. Pero al llegar la noche, Jesús salió de la ciudad. Y pasando por la mañana, vieron que la higuera se había secado desde las raíces.
Entonces Pedro, acordándose, le dijo: ‘Maestro, mira, la higuera que maldijiste se ha secado’”.
Este relato del libro sagrado de los católicos desembocó en muchos cuestionamientos y mitos. ¿A qué se refería Cristo? Hay quienes explican que en realidad se trata de una metáfora. La higuera ya debía tener sus frutos, al igual que su pueblo. Sin embargo eso no se podía ver en el árbol (ni en parte de su gente). Este es sólo uno de los análisis.
Claro que por siglos la higuera cayó en desgracia. Dice uno de los mitos que Judas se colgó de una higuera. También se cuenta que Adán y Eva cubrieron su desnudez con las hojas de este árbol.
El folclore cuenta más: hay quienes aseguran que la higuera contiene seres infernales en su interior y que es el lugar preferido de los duendes. Por eso, para evitar tanta presencia, hay que curarla con un cuchillo y dibujar una cruz en su tronco.
Esta última leyenda figura en el libro llamado “El mito, la leyenda y el hombre - Usos y costumbres del folklore”, de Félix Molina-Tellez, que data de 1947. También se dice que cierto día, a las 2 de la tarde, el diablo puede aparecer debajo de la higuera.
Otros ejemplares con mala prensa
Dentro de los árboles con más mala fama la higuera es la primera, pero no la única. El gomero tiene lo suyo, dentro de la mitología popular.
En Mendoza se solía decir que si el gomero pasaba la altura de la casa de la familia entonces alguien iba a morir. Por eso era usual que quienes tuvieran un gomero terminaran por cortarlo antes de sufrir una desgracia.
Así el gomero pasó a la historia como una de las plantas que atraen a la mala suerte.
¿Qué pasa con la ruda macho y la ruda hembra? La ruda es una planta relacionada con la brujería. Félix Molina-Tellez contó que, en el norte del país, algunas culturas acostumbraban llevar hojas de esta planta para ahuyentar a los malos espíritus y a las brujas.
En el libro “Cultura Popular y Regional”, editado por el Museo del Hombre Chaqueño, Ertivio Acosta narró las leyendas que rodean a la ruda.
“Los españoles traen la ruda, acompañada de toda su fama de yuyo mágico, con una historia tan particular que ya Aristóteles afirmaba que impedía el mal de ojo. Plinio advierte que la ruda del campo causa hinchazón en las manos. Hernando Castrillo en su ‘Historia de Magia Natural’ explicó: “La ruda tiene muy conocidos provechos, el zumo previene de picaduras de abejas, avispas, escorpiones y arañas”.
Hay más: del estramonio se comenta, por ejemplo, que es venenoso y que era usado por las brujas en sus aquelarres. Que el laurel-cerezo se usa en la magia negra para hacer polvos que luego serán maldiciones. Y que el laurel común tiene un gran poder oracular.
Pero a no preocuparse. Sólo se trata de mitos. Para los supersticiosos aquí va un dato. El fresno detiene los hechizos de las brujas, y una estaca de esta madera es capaz de acabar con la vida de un vampiro.
No hay comentarios:
Publicar un comentario